lunes, 4 de octubre de 2010

Venus

Lentamente caía el vestido amarrado a mi cintura,
lentamente la luz de la noche te dejaba ver mi figura,
fugazmente mis senos escapaban de sus limites
y el frío me acariciaba la piel.
Pero no prefiero nada más que mi cuerpo desnudo
y mi blanca tez..
Y me senté frente al espejo para obervar bien
a esta execrable silueta a la que tu espiabas también,
con mi belleza ignota y por siempre efímera
pues no quiero esperar por los sicarios
pequeños monstruos negros y a ratos blancos.
No poseo el oprobio, ni esta noche me volveré tímida
si me quieres así me encontrarás: desnuda
pues a las flechas de tu goldre conquistaré
no diré palabra y tu boca se volverá muda
poco a poco cada parte de tu cuerpo dominaré
esta será tu maldición
pues por deseo no doblegaras ante nada
ni siquiera tu propia traición
y tal como imaginé
a tu respiración ahuyentaré
y finalmente te mataré.

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