No te has dado cuenta que sigo bailando en mi mismo lugar, son cosas tan evidentes que no soy capaz de procesar, me río a ratos cuando tus ojos cubren los míos sin sentido, sin querer, mi curiosidad juega un papel importante cada vez que camino a tu lado, pero tal como estas no te conozco.
No hay diferencia, yo soy incapaz de ser siquiera tu bastón cuando tu eres el talón de mi pie. Y continuo bailando en el mismo lugar, salvaje, arruinada pero en mi máximo esplendor, así no me conociste, así no morí. Así no me escuchaste, y aún así me desnudaste y me lanzaste a bocas hambrientas, me diste la noche, el frío, me diste sentido cuando pensé que había nacido sin el.
Soy la Reina en su trono, ordenando tu muerte, soy el verdugo en el día de tu ejecución, soy el último que beso tus fríos labios antes de que me equivocara y me sacrificara por ti. Y no tuvo sentido como mucho tampoco suele tener, fruta podrida hay tantos que se perdieron entre tus piernas, no eres la primera, tampoco serás el último en verme caer.
Juega en tus bosques de negro espesor, dile a los árboles que te den calor mecete entre sus toscos brazos, aún así no estoy pero no me voy sin saber de ti, si tu sueño por lo menos aunque pobre sea placentero. Recuérdame como la melodía que no cantamos en invierno, como el sol que no nos cubrió, pero recuérdame.
La próxima vez seré yo, quizás ya no seas tu, quizás seas tu y ya no sea yo, pero eso es irrelevante.
Como yo irreverente, recuérdame decirte que eres el error más hermoso que existe, pero si me río lo hago de verdad, no hay facetas escondidas ni personajes inventados. Te deseo lo mejor de lo peor, y que te calles, en el formato que quieras, en el idioma que gustes.
Ah, te quiero no te imaginas cuánto, si te atreves sabrás distinguir.
Olvidé mi nombre.
0 comentarios:
Publicar un comentario