martes, 28 de diciembre de 2010

Sequía.

Yo me vendo rápido a esos brazos que llegan y me sujetan por un rato, pero las cosas no funcionan así; ya no funcionan así.
Para mi los teléfonos suenan, para mis los buses viajan, para mi existen miles de esas sonrisas vagas, y para tu sequía hoy me deshago de toda marca que me ahoga, de estas lágrimas de las cuáles que eres espectador a través de la pantalla.
Sequía de puta madre, a ti esta vez te hablaré claro, por cada cosa que ese día amé, hoy odio.
Débil así me llamaste, me sentí enferma frente a tus ojos, para ti siempre tengo mis mejor sonrisa y la mejor disposición, piernas depiladas y mi cuerpo dispuesto a compartir tu calor en mi cama, por ti me tragué esos días con pena y rabia esperando por una llamada que no llegaba, pero que importa soy débil.

Soy yo la que llora ahora mismo, a mi a quién ahogan sus llamadas, sus ausencias, sus insultos, tus palabras, amigos y familiares, me ahogan, di todo más de lo que pensé, tomaste mi año y lo lanzaste lejos cuando era lo mejor que tenía que ofrecer, regalame sólo una pregunta de vuelta o al menos una mirada de cordialidad que sea directa y no cínica.

No saben como me duele, cómo las extraño, como sólo quería que estuviesen para mi, y ser egoísta por un momento, quería que me sostuvieran a mi un minuto, siempre voy a la guerra primero y siento la necesidad de volver con la cabeza en alto, pero esta vez no puedo tener más heridas abiertas; esta vez no quiero mantener la cabeza en alto.
Y me iré como siempre, y cuando este lejos me extrañarán??
Las amo como a mi sangre, pero me siento tan sola.
Aún después de tantos años, hay cosas que no son obvias, aún después de tantos años no lo entienden.


Cosas simples, las más simples para mi; sólo para mi.

0 comentarios:

Publicar un comentario