martes, 30 de noviembre de 2010

Demasiado.

Lamento, irme sin avisar, a veces y muchas veces más de las que crees no tengo nada más que decirle al mundo, mi mundo se resume a ti, y otros 3 como mucho, ese mundo que sólo toma vida por la noche, a ratos en el día y el cuál cada día pierde su gracia, ya no tengo ni ganas de decir adiós, si ni siquiera es eterno, sino casual.

Estoy cansada, intoxicada, pero eso tampoco lo sabes, hace días tampoco te cuento eso, me cansé de repetir las mismas palabras, si al fin y al cabo siempre será lo mismo, same shit different day.
Hace días que tampoco escribo, hasta esto pierde su gracia, los días son lo mismo y me puedes encontrar en ese mismo lugar con el computador en frente, no quiero más ni siquiera tengo ganas de fumarme un cigarro, hasta eso pierde su gracia, y entonces me invade Diciembre sin presentarse debidamente y es lo mismo nuevamente, otro mes sin gracia.
Físicamente me siento mal, no te molestes en preguntar si en otro aspecto es igual, sabes la respuesta obvia, doy más pasos hacia atrás de los que llevaba la cuenta, ya al menos no me afecta del mismo modo, ya no dejo que esas lágrimas me inunden de la nada, ya no quiero llorar, ya no tengo ganas de llorar. Me entrego al sueño más temprano que antes, descanso menos, cada día me invento una nueva excusa para no levantarme, siempre tengo suficientes por qué, y si no tengo me encargo de excavar dentro de mi mente hasta encontrar ciertas partes que si pudiesen encajar juntas. Tampoco soñar tiene gracia.

Creo que besé a la meditación y me aleje caminando tranquilamente, maldito complejo de hombre.
One night stand.

Tengo una sensación, tengo esas vagas ganas, no quiero caminar, por hoy me rendí nuevamente, mis piezas no encajan, me miro en el espejo para encontrarme con ese deforme rostro de lo que fui yo, tengo suficientes excusas para alimentar ese ser asqueroso que con el que cada día quieres conversar, tengo las suficientes para llenar habitaciones enteras. Siempre pensé que cuando uno se siente mal es la mejor instancia para escribir, pero he conocido varios escalones en esta larga escalera, me he sentado en algunos por largos ratos, algunos son más míos que otros, y he observado largo rato como mis venas se llenan de nuevas drogas de extraña procedencia pero eso tampoco me preocupa, escondo mis moretones, escondo mis excusas, me escondo dentro de mi propia boca, bajo mi propio pelo, bajo mi propia piel, pero no es suficiente, siempre tengo algo más que matar, siempre me obligo a encontrar un nuevo trozo de mi, y lo infecto, lo someto, me someto a sentir aún más de lo que no me merezco, pero nadie tampoco sabe eso. Soy un puñado de emociones sin causa.

Y aquí vamos de nuevo, se me aprieta lo que sea que hay bajo estas costillas, me basta ese minuto en que me hablaste, y todo lo que negué esta nuevamente sonrojando mi cara, humedeciendo mis ojos, y dándome nuevas excusas, estas piezas parecieran encajar pero tengo demasiado miedo de juntarlas, demasiado miedo a volver arriesgar, pero sólo arriesgando se supone que se vive, y sí esto tengo ganas de decírtelo.

Me puedo retorcer, una y otra vez, buscando la mejor manera de explicarme, podría asfixiarme y aún así no lo lograría.
Game over.

0 comentarios:

Publicar un comentario