miércoles, 17 de noviembre de 2010

Don Misael.

Estoy haciendo exactamente lo contrario, debería llamarte pero aquí estoy escribiéndote, haciendo exactamente lo que no debería, perdiendo el tiempo, hecho que te juro mirándote a los ojos que nunca hago.

Te extraño demasiado, sé que me fui de casa con la frente en alto y con mi orgullo por delante, sé que te dije que todo estaría bien y que hasta sería responsable, te mentí y aún me creíste. No sé como decir bien las cosas, mucho menos cuando te tengo de pie frente a mi, sé que te miento constantemente y sé que te he herido más de las veces que puedas contar, sé que he cerrado la puerta en tu cara y te he escupido y dado la espalda. Pero te amo tanto, papá estoy tan perdida.

Y me desespero, abuso de todo, y jamás te digo la verdad por completo, no quiero seguir siendo una verguenza de la que no te sientas orgulloso, pero jamás me he esforzado realmente en estos 4 años, vivo una vida que no deseo pero nada puedes hacer por mi ahora, creo. Ojala pudiésemos volver a esos días donde me ibas a buscar a clases, donde conversábamos siempre, donde estábamos tu y yo, y donde pasará lo que pasará tenía tu mano para sujetarme, viví lo que no esperé, he vivido más de lo que te puedes imaginar, y me he acostado con más hombres de los que puedes contar, mis noches son más largas de lo que me espero, me enveneno y me ahogo en drogas y cigarros, no hay fin de semana donde el alcohol no me acompañe. No sé que me pasó, en parte igual lo quise así.

Cada vez que nos recuerdo, se me aprieta el corazón, ¿qué nos pasó?, eramos un gran equipo, sé que no es tan así pero soltaste mi pequeña mano, y digas lo que digas sigo sintiendo lo mismo, prometiste quedarte conmigo y aquí estoy llorando frente al computador sin poder hablarte por teléfono, perdí la confianza en ti, pero jamás entenderás lo que me dolió, de cómo me duele, se supone que también soy parte de tu familia, se supone que es verdad, pero sabes en el fondo que no es tan así, y ya no puedo estar preparada para la guerra cada vez que pongo un pie en tu hogar, me agoto, aparte mírame estoy sola de este lado de la trinchera, la última ves te diste vuelta y cruzaste la frontera, me miraste como una extraña y me dejaste salir por esa puerta tan sola como llegue, ¿donde estas ahora? ¿aún me amas?.

Y no se trata de dinero, sólo te quiero de vuelta, a ese mi papá que a escondidas me acompañaba al psicólogo, y no a uno sino a varios, a ese que esperaba afuera de la consulta y me tenia una sonrisa y no me recriminaba nada, ese que me llevaba a comer helado y caminar los sábados, papá me siento tan mal, siéntate a mi lado como cuando me desesperaba porque no entendía matemáticas y me decías que no desesperara que lo iba a lograr, han pasado 4 años y cada vez te siento más lejos, ya no hablamos, nos gritamos y decimos las cosas mas horribles uno al otro.

Sigo sin llamarte, sigo sin hablarte de lo que realmente pasa, ya no te cuento si me interesa alguien por ahí, ya no te digo la verdad sobre la Universidad, ya no estoy a la misma hora contigo en casa, ya ni te veo, ya no me compras galletas, soy la loca de las galletas y es todo tu culpa. Te extraño.
Pero te traigo más problemas de los ya tienes, pero seguimos caminando de la mano como cuando era chiquitita, perdóname si cometo mas errores de los que llevo cuenta, perdóname si no respeto a tu familia, perdóname por no saber cómo reaccionar, ya no quiero perderte más, me duele saber lo que le dices a mi mamá cuando no estoy, ¿es verdad?.

No todo puede estar tan mal, quizás es sólo idea mía, quizás es sólo idea mía.







0 comentarios:

Publicar un comentario